Nuestra Voz Querétaro

Querétaro 2026: cuando la indefinición también es una estrategia… y un riesgo

Aunque el calendario electoral marca que el proceso rumbo a 2027 comenzará formalmente hasta finales de 2026, la realidad política en Querétaro va mucho más adelantada. Los partidos ya se mueven, los aspirantes ya están en territorio y, sobre todo, la indefinición empieza a pasar factura. No solo hacia dentro de los partidos, sino frente a una ciudadanía cada vez más crítica y menos paciente.

Todos hablan de unidad. Es el discurso obligado. Pero en política la unidad no se decreta, se construye, y suele ser el primer daño colateral cuando hay múltiples intereses disputando una sola candidatura. La más delicada, por supuesto, es la gubernatura. La joya de la corona que nadie quiere soltar y que todos creen merecer.

En el PAN el dilema es estructural: sin Querétaro capital no hay triunfo posible. La ciudad concentra votos, narrativa y control político. Felifer Macías es quien hoy puede garantizar esa base electoral, pero también es aspirante a la gubernatura. Eso genera un vacío estratégico: si no es él, ¿quién aporta ese capital político? Y no es una pregunta menor. Por eso no sorprende verlo ya operando fuera de la capital, entendiendo que la candidatura no se gana solo en el escritorio.

Luis Nava, mientras tanto, aprovecha su posición desde SEDESOQ para recorrer el estado, fortalecer relaciones y posicionarse con una lógica muy clara: el tiempo es poder. Entre más pronto se defina al candidato, más margen habrá para la operación cicatriz, esa etapa incómoda pero necesaria donde se alinean estructuras, se bajan egos y se negocian inconformidades. Retrasar la decisión solo encarece el proceso.

En Morena, la dinámica no es menos compleja. Santiago Nieto comenzó el año enviando mensajes claros: equipo, territorio y aliados. Su evento de arranque no fue solo una convivencia; fue una fotografía política donde aparecieron figuras clave como Andrea Tovar y Edgar Insunza, pero también señales externas, como la cercanía de Ginna Guzmán, diputada del PVEM, aliada natural de la 4T. Las frases importan y los gestos también.

Luis Humberto Fernández juega otra carta: el respaldo de alcaldes en funciones. Pedro Escobedo, Tequisquiapan y Ezequiel Montes no son solo municipios; son estructuras, operadores y territorio vivo. Y Gilberto Herrera mantiene su bloque legislativo, con apoyos visibles y alianzas en construcción. Morena, sin embargo, no escapa a la realidad: cuando se defina la candidatura, la unidad también tendrá que coserse.

Lo que viene es un año largo. No solo para los aspirantes, sino para la ciudadanía. Campañas adelantadas, nombres que se filtran, posicionamientos disfrazados de gestión pública. Y en medio de todo eso, una sociedad que empieza a exigir algo distinto: perfiles con capacidad probada, proyectos claros y menos ocurrencias.

Porque cuando la política se convierte en ruido permanente, perdemos todos. Se pierde dinero público, se desgasta el ánimo social y se vacía la conversación democrática. Querétaro no necesita más adelantados; necesita definiciones claras y altura de miras. El reloj ya empezó a correr.

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