Economía

México resistió aranceles de Trump; beneficios no llegan a la mayoría: analistas

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México logró mantener e incluso ampliar su superávit comercial con Estados Unidos pese a la imposición de aranceles estadounidenses en 2025, pero ese desempeño del sector exportador no se ha traducido en mejoras generalizadas para la población, de acuerdo con análisis de Moody’s Analytics y del economista Robin Brooks.

En su reporte Mexico’s Trade Undamaged by U.S. Tariffs, Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, señala que México enfrentó aranceles en una amplia gama de productos de exportación durante 2025, algunos con carácter punitivo y otros orientados a reducir el déficit comercial de Estados Unidos.

Aun así, el país logró compensar los efectos mediante contramedidas como la redirección de exportaciones, ajustes en importaciones y mejoras en cumplimiento comercial.

Como resultado, México cerró 2025 con un superávit comercial total de 7.7 mil millones de dólares, tras varios años de déficits, y con una expansión cercana al 20% en su superávit con Estados Unidos. Este desempeño contrastó con las expectativas del gobierno estadounidense y representó una mejora frente al promedio anual previo a la pandemia.

Sin embargo, Coutiño advierte que este entorno externo favorable convive con presiones internas, particularmente en materia de inflación.

En enero de 2026, la inflación anual repuntó a 3.79%, desde 3.69% en diciembre, mientras que la inflación subyacente aumentó de 4.33% a 4.52%. De acuerdo con el economista, este comportamiento refleja los efectos de un relajamiento monetario anticipado que dejó a los precios más expuestos a presiones de demanda.

“El relajamiento monetario prematuro cobra su cuota, ya que la ausencia del freno monetario deja a los precios clave desprotegidos”, señaló Coutiño en publicaciones recientes, donde también advirtió que, de persistir el deterioro de las expectativas inflacionarias, podría ser necesaria una reversión de la política monetaria.

A este diagnóstico se suma el análisis de Robin Brooks, senior fellow del Brookings Institution, quien sostiene que el modelo exportador mexicano muestra una desconexión estructural con el bienestar de la población.

Brooks señala que, aunque el superávit comercial de México con Estados Unidos es el mayor registrado, el impacto sobre la economía interna es limitado.

De acuerdo con Brooks, el producto interno bruto (PIB) real per cápita de México se ha mantenido prácticamente estancado durante las últimas dos décadas, lo que sugiere que el crecimiento de las exportaciones no se traduce en mayores ingresos para la mayoría de los hogares.

En su análisis, plantea que el valor agregado del sector exportador es bajo y que una parte importante de las exportaciones corresponde a bienes que solo transitan por México antes de llegar al mercado estadounidense.

El economista destaca que el superávit con Estados Unidos se ha visto compensado por déficits crecientes con otros países, lo que ha mantenido prácticamente sin cambios el balance comercial total.

Para Brooks, este comportamiento refuerza la hipótesis de que México opera en buena medida como un centro de transbordo, más que como un generador amplio de valor agregado.

Datos de crecimiento económico respaldan esta lectura. Según su análisis, la contribución de las exportaciones netas al crecimiento del PIB mexicano ha sido nula en los últimos 20 años, mientras que el consumo privado ha perdido dinamismo, lo que limita el impacto del sector externo sobre la economía cotidiana de la población.

Tanto Coutiño como Brooks coinciden en que el desempeño comercial de México muestra resiliencia frente a choques externos como los aranceles estadounidenses.

No obstante, los análisis subrayan que el principal desafío se encuentra en el ámbito interno: traducir el dinamismo exportador en mayor valor agregado, crecimiento sostenido y mejoras tangibles en el ingreso y el consumo de la mayoría de la población.

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