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Cine

Mission Impossible III. La cacería de Ethan Hunt.

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Es una de las franquicias más exitosas de los últimos años. Y, en la tercera parte, se vuelve personal. Es Mission Impossible III. La cacería de Ethan Hunt.

(Mission Impossible III. La cacería de Ethan Hunt)

Una misión cada vez más imposible.

Tras dos muy exitosas versiones fílmicas basadas en el programa clásico de televisión, la franquicia de Misión imposible, se colocaba como una de las más importantes del cine en ese momento. Como propiedad intelectual muy redituable, era necesario expandirla y anclarla al gusto del público.

Una de las cuestiones más importantes para arraigar a esta serie de películas de espías, era la de dar mayor profundidad al personaje de Ethan Matthew Hunt, interpretado por Tom Cruise, con el objetivo de generar empatía, lo que provocaría que la audiencia tuviera interés por invertir tiempo y dinero en la franquicia.

Es por ello que la tercera entrega se vuelve aún más personal para Hunt, cuando el espía en retiro planea una vida feliz y un futuro junto a su próxima esposa, Julia Meade (Michelle Monaghan).

La vida de una agente, Lindsey Farris (Kery Russell), está en peligro, motivo suficiente para sacar del retiro a Hunt, a quien se le solicita llevar a cabo el rescate junto con un equipo de profesionales. Sin embargo, la misión podría no salir conforme lo planeado.

Aunado a ello, Hunt y compañía, atraen la atención de un peligroso “empresario”, Owen Davian (Philip Seymour Hoffman).

El filme logra incrementar el nivel de acción por medio del dramatismo y de los excesivos riesgos que parecen reales para los personajes.


Una manera de humanizar al héroe, es por medio de los sacrificios.

El llevar una doble vida es algo que pesa a Hunt. Su forma de subsistir no es como lo estamos viendo, una película de acción, sino un deber que cuesta demasiado. No es un héroe bidimensional dispuesto a todo, es un agente con una carga y una responsabilidad que pueden parecer más de lo que puede se puede soportar.

El deber lleva al sacrificio. El bien de la mayoría vale el sacrificio de unos cuantos, un tanto la filosofía militar puesta de manera romántica.

En la tercera entrega, abreviada como M:i:III, el elenco se amplía y se le da mayor autenticidad con gente como el mencionado Seymour Hoffman (como el villano, Owen Davian) y Laurence Fishburne como Theodore Brassel, jefe de Hunt, quien le pisa los talones todo el tiempo.

Aparecen, entre otros, Billy Crudup, como John Mossgrave; regresa Ving Rhames, como Luther Stickell y, debuta como “Benji” Dunn, Simon Pegg.

La banda sonora cuenta con muy buena música comercial, además de una estupenda instrumentación de Michael Giacchino.

En parte, la tensión se logra en este capítulo por medio del dinamismo de los constantes movimientos de cámara y una edición acelerada.

Son esos mismos trabajos de cámaras y edición, elementos que dan veracidad y validez a la obra, obligando el ritmo y acentuando la actuación.

Los ambientes creados por la iluminación son sumamente importantes, pues contribuye al manejo directo de las emociones, parte del objetivo del filme y de lo que habrá de percibir el espectador; es una manera sutil de manipulación, subliminal, y un aspecto imprescindible para imprimir realismo a una realidad que nada tiene de eso.

Hay muchas cualidades en este tipo de filmes de acción y Misión imposible es uno de sus buenos exponentes.

Mission Impossible III, se estrenó el 12 de mayo de 2006.


Te ofrezco otras notas, como cuando la Misión imposible de Cruise, llegó a Cannes:

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