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Música

Basta con dos para hacer magia. The Black Keys.

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Basta con dos para hacer magia. The Black Keys, con Magic Potion, no solo lo comprueban, también lo presumen.

(Basta con dos para hacer magia. The Black Keys)

The Black Keys… haciendo magica con Magic Potion.

La cuarta producción de estudio del dueto de blues rock y música de garaje, se puso en venta el 12 de septiembre de 2006. La temática visual es la de las aves, como si quisieran dar a entender que el periodo de incubación había culminado.

La portada nos muestra un huevo de Fabergé, mientras que al interior vemos tanto un huevo frito como un halcón. La metáfora queda a interpretación.

El cuarto disco se fraguó al más puro estilo de garaje, grabado en el sótano de la casa del baterista, Patrick Carney. En este tipo de procesos creativos, muchas veces es más liberador esta clase de entornos que estar en un estudio profesional de grabación, lo que puede llegar a sentirse como un trabajo.

En estudios propios, ya sean profesionales o improvisados, los tiempos son más relajados, no hay hora de entrada ni de salida, ni limitaciones en cuanto a agendas. Claro, esto también puede llegar a ser contraproducente, pues se requiere de mucha autodisciplina para tener sesiones productivas.


Si se requiere de liberar la creatividad, los lugares menos sofisticados también pueden ser mejores. Y tal vez ese fue el propósito con la grabación de Magic Potion, dado que fue el primer material de los Black Keys que consto únicamente de música original y que era de larga duración.

Con su “Poción mágica”, Carney y Dan Auerbach nos ofrecen 11 canciones que dan un total de 41 minutos y que generó tres sencillos: “Your Touch”, “You´re the One” y “Just Got To Be”.

En este álbum, el sonido es más puro y menos refinado, una característica primordial en la música de Black Keys y que nos genera la sensación de tenerlos tocando a nuestro lado en una proximidad que da, también, cierta humildad y autenticidad.

No hay trucos de estudio, ni yuxtaposición en la grabación de instrumentos. Y no porque eso no vaya con el rock, sino porque también se vale otro tipo de expresión. Lo menos, a menudo es lo más. Y si la portada nos ofrece un ostentoso huevo de Fabergé, es pura fachada, pues la esencia se mantiene intacta, totalmente natural.


Te ofrezco otros dos álbumes de The Black Keys. Let’s Rock:

Y Thickfreakness:

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