En Astonishing X-Men, se receta una pócima rejuvenecedora.
Las fórmulas se repiten y se mejoran. En ocasiones, se actualizan y se administran de nuevo. En Astonishing X-Men, se receta una pócima rejuvenecedora.

Astonishing X-Men, unos mutantes muy asombrosos.
El título comenzó como un comic alterno a los dos habituales de X-Men, el que entonces abandonaba el nombre de New X-Men (para quedar de nuevamente como X-Men) y The Uncanny X-Men, el que inició en 1963.
La necesidad por expandir la línea de mutantes de Marvel, además de obedecer a la ley de la oferta y la demanda, se debía a la creciente fama que vivía la franquicia por las recientes películas y que, si bien no atraían demasiados nuevos lectores, sí avivaban el interés por los que ya eran consumidores de comics.
Astonishing fue un comic que tuvo un gran recibimiento, gracias a su equipo creativo, el del escritor, Josh Whedon, y el artista, John Cassaday. Ambos hacían un viaje a la nostalgia de varias maneras, incentivados un poco por los deseos de Marvel en voz de su editor en jefe, Joe Quesada.
Como todos los editores en jefe, Quesada tuvo tanto aciertos como errores. Ordenar la disolución del matrimonio de Spider-Man y Mary Jane o revelar que Gwen Stacy había tenido hijos con Norman Osborn, eran dos de los más criticados (pese que se culpó al guionista en turno de dichas historias).
En Astonishing, Quesada ofreció al creador de Buffy, la oportunidad de resucitar a un recientemente fallecido X-Man, Colossus.
La era de Whedon y Cassaday terminó y aunque registró algunos tropiezos, como un constante y considerable retraso en la producción del comic, el balance fue más que favorable.

Parte del éxito se centró en replicar ciertas cosas de la era Claremont en X-Men, que se consideraban pináculos de dicha publicación.
Whedon y Cassaday dejaron el título con el número #24 y cerraron su historia en el especial Giant-Size Astonishing X-Men #1.
Marvel decidió continuar con la publicación, mas necesitaban un equipo que estuviera a la altura del anterior. Y lo encontraron en el escritor Warren Ellis, famoso por su trabajo en el sello Vertigo (parte de DC Comics) y en el artista italiano, Simone Bianchi, que trabajaba el comic con una técnica diferente que daba la sensación de pinturas en secuencia.
La pareja se unió en Astonishing X-Men #25, publicado el 2 de julio de 2008, que presentó una portada doble.

Muchas veces, el inicio de una nueva etapa es garantía de ventas. Lo importante es conservar a la clientela. En Astonishing X-Men #26, del 13 de agosto de 2008, podemos ver que no había mucho riesgo de un fuerte descenso, pues las bases de Ellis y Bianchi eran sólidas.
La dupla también se apoyaba en las fórmulas establecidas por Claremont años atrás y que satisfacían a los lectores y a quienes las producían.
Por ejemplo, en lugar de la novata Kitty Pryde, era el turno de Hisako Ichiki, quien debía elegir su nombre código (spoiler: quedó en “Armor”). Armor sería cobijada por Wolverine, por ser la nueva recluta, tal como había sido con Kitty y después con Jubilee.
Storm recuperaba una especie de status de “diosa”, ya que así se le había venerado en su natal continente africano, antes de ser reclutada por Xavier.

Ellis y Bianchi establecieron el misterio de las “Ghost Boxes” (Cajas fantasmas), que eran portales a otras realidades (el ahora tan común multiverso).
La temporada de ambos fue de solo seis números, culminando en Astonishing X-Men #30, del 24 de junio de 2009.
A manera de complemento, se publicó una miniserie de dos partes, Astonishing X-Men: Ghost Boxes, con cuatro historias cortas dibujadas por Alan Davis, Adi Granov, Clayton Crain y Kaare Andrews, con portadas de Bianchi.
En Astonishing X-Men #31, el artista Phil Jimenez se unió a Ellis, para presentar un arco relativo a los alienígenas enemigos de los X-Men, The Brood. Ambos dejaron el título con la edición #35, del 23 de febrero de 2011.

La revista continuó, pero seguiremos con el tema en otra ocasión. Por ahora te ofrezco un par de notas acerca de la era Whedon y Cassaday:
La segunda parte:



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