Vivienda accesible, clave para devolver habitantes a los centros históricos de ciudades mexicanas
La expulsión de habitantes de los centros de las ciudades hacia zonas cada vez más alejadas ha aumentado los tiempos necesarios para acceder a servicios y deteriorado la calidad de vida, un proceso que puede revertirse con vivienda asequible, servicios cercanos y barrios que combinen distintas actividades, sostiene Carlos Moreno, impulsor del concepto de la ciudad de los 15 minutos.
En entrevista con Update Me durante el Hay Festival Querétaro 2026, el urbanista e investigador señaló que la terciarización —cuando zonas destinadas anteriormente a vivienda se concentran cada vez más en comercios, oficinas y servicios— termina por vaciar los centros de población residente.
“No podemos aceptar que lugares de vida se terciaricen y que la gente desaparezca. Eso ha pasado en muchas ciudades en México”, afirmó.
Moreno sostuvo que esta transformación genera un círculo vicioso: las personas encuentran vivienda a precios accesibles lejos de los centros, mientras sus empleos, comercios, servicios, espacios educativos o culturales permanecen a grandes distancias.
El resultado son desplazamientos obligados que consumen una parte creciente del día.
“Estamos perdiendo nuestra vida para ganarla”, resumió el investigador al referirse a personas que salen temprano de casa y regresan tarde debido a sus traslados, con menos tiempo disponible para la familia, el vecindario y otras actividades.
Vivienda para recuperar los centros
Moreno consideró que la política de vivienda está en el centro de cualquier intento por revertir esa tendencia.
“¿Cómo se revierte? Ofreciendo vivienda asequible, ofreciendo servicios, ofreciendo proximidad, ofreciendo bienestar”, explicó. “No podemos condenar a la gente a que se vaya a vivir lejos para que pueda pagar un lugar de vivienda”.
El investigador hizo referencia a un estudio reciente sobre 60 ciudades mexicanas que, según explicó durante la entrevista, encontró una pérdida de habitantes en zonas centrales y un incremento en los tiempos necesarios para acceder a servicios.
Para Moreno, el problema está relacionado con un modelo urbano extendido durante décadas que separa físicamente los lugares para vivir, trabajar, comprar, estudiar o realizar actividades recreativas.
Esta zonificación obliga a recorrer mayores distancias y favorece la dependencia del automóvil. El investigador vincula ese modelo con mayores congestionamientos, contaminación y pérdida del tiempo que podría dedicarse a actividades personales, familiares y sociales.
La ciudad de los 15 minutos no depende del cronómetro
La propuesta de Moreno busca invertir esa lógica mediante la proximidad. Aunque es conocida como “la ciudad de los 15 minutos”, aclaró que el número exacto no constituye el centro del modelo.
“Poco importa el número de minutos, queremos que sea de proximidad”, señaló.
El objetivo es que los servicios esenciales puedan alcanzarse fácilmente caminando, en bicicleta o mediante transporte público, en lugar de que cada actividad cotidiana obligue a realizar un desplazamiento largo en automóvil.
Moreno propone dejar de medir las ciudades únicamente en kilómetros y comenzar a considerar el “tiempo útil”: cuánto del día puede destinar una persona a su vida individual, familiar, social y laboral después de los traslados necesarios.
Una ciudad más compacta, agregó, también permite aprovechar de diferentes maneras infraestructura que ya existe, en lugar de construir espacios destinados exclusivamente a una actividad.
Peatonalizar no significa perder clientes
La reducción del espacio destinado al automóvil suele enfrentar resistencia, particularmente de comerciantes que temen perder clientes si estos no pueden estacionarse frente a sus negocios.
Moreno rechazó esa idea y aseguró que las experiencias que ha estudiado en ciudades donde se han peatonalizado calles muestran un comportamiento contrario.
“Un auto no compra, no se compra desde la ventanilla; son las personas de pie las que compran”, afirmó.
Mencionó los casos de París y Pontevedra, España, y sostuvo que los procesos de peatonalización deben acompañarse de espacios verdes, árboles, sombra, juegos infantiles y lugares donde puedan sentarse personas mayores.
El investigador llevó esa reflexión al Centro Histórico de Querétaro. Después de recorrerlo durante su visita, cuestionó la cantidad de automóviles ocupados por una sola persona que circulan por sus calles.
“Eso hay que acabarlo y que aprovechen ese espacio para hacer muchas más actividades, incluyendo el comercio”, señaló.
Para Moreno, recuperar la proximidad no consiste únicamente en cerrar calles a los automóviles. Implica que las personas puedan volver a vivir cerca de sus actividades cotidianas y que vivienda, empleo, comercio, educación, salud, cultura y espacios públicos puedan coexistir dentro de un mismo entorno.
Ese cambio, sostiene, permitiría reducir desplazamientos obligados y devolver a los habitantes uno de los recursos que la expansión de las ciudades les ha quitado: tiempo para su propia vida.




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