Rayos del sol y tranquilidad acarician el Domo y los recuerdos de la bomba atómica en Hiroshima
Texto y fotos: Regina Orozco*
6 de octubre de 2026. En la entrada al parque, el ambiente lleva consigo un silencio profundo en medio de una ciudad bulliciosa. El lugar parece viajar en el tiempo, como si se detuviera en el pasado por unos breves instantes.
Los niños no corren ni hacen ruido. Las y los jóvenes observan las ruinas de la cúpula, ensimismados, con los ojos vidriosos.
Han pasado 81 años desde un hecho que marcó la historia de la humanidad y que ocurrió en este lugar. Personas mayores se sientan en las bancas cercanas y se toman un momento para contemplar la aplastante realidad del ser humano. Pero nadie habla y el silencio reina entre el parque y quienes lo visitan.
Los rayos del sol acarician la memoria de las víctimas, atrapada en los muros casi inexistentes del Domo.
Nadie se permite hablar y, aun sin ningún sonido o conversación, los visitantes se reconocen. Pesadumbre, respeto y desasosiego es lo que ven unos en otros.
Todos caminan como fantasmas, arrastrando los pies al mismo tiempo que la tristeza. El asombro se queda callado y el interés se transforma en algo mórbido. Solo queda el silencio y millones de preguntas que rozan el atardecer como aviones de papel…
En el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, Japón, se encuentran distintos monumentos: la Llama de la Paz, que permanece encendida desde los años sesenta y no se apagará hasta que se elimine la última arma nuclear en el mundo, y el Domo de la Bomba Atómica.
El parque conmemorativo recibe diariamente a miles de visitantes, tanto locales como extranjeros.
El Domo de la Bomba Atómica, también conocido como la Cúpula de Genbaku, es una de las pocas estructuras que permanecieron en pie cerca del hipocentro de la explosión de la bomba que Estados Unidos lanzó el 6 de agosto de 1945, durante la etapa final de la Segunda Guerra Mundial.
Gracias al esfuerzo de las autoridades de la ciudad y su comunidad, el edificio se ha conservado prácticamente en el estado en que quedó después del ataque. Se ha transformado en un monumento a la paz y un recordatorio de lo sucedido.
Con frecuencia, los habitantes y visitantes de Hiroshima dejan flores en el altar de ofrendas frente al Domo, como un acto simbólico en memoria de las víctimas, sus familias y por la paz mundial.


Velas y oraciones durante la conmemoración del 81.º aniversario
El 6 de agosto de 2026 se cumplieron 81 años del bombardeo atómico de Hiroshima. Tres días después, el 9 de agosto, se conmemoró el ataque contra Nagasaki.
La cadena alemana de noticias DW informó que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se reunió con sobrevivientes (hibakusha) en Hiroshima para escuchar sus testimonios durante la conmemoración de los ataques nucleares de Estados Unidos.
Uno de los testimonios fue el de la sobreviviente Toshiko Tanaka, quien tenía seis años cuando Estados Unidos lanzó la bomba atómica Little Boy sobre Hiroshima.
“Vi una gran multitud de gente agonizando. Hombres, mujeres y niños estaban casi desnudos, con la ropa quemada. Caminaban en silencio, con los brazos extendidos; la piel quemada les colgaba de las puntas de los dedos”.
El gobierno de la ciudad de Hiroshima organizó, el 5 de agosto de 2026, una tarde de oraciones por las víctimas de la bomba atómica, sus familias y la paz mundial. Durante esta conmemoración, se encendieron velas en siete templos con el fuego de la Llama de la Paz, ubicada en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima.
Al mismo tiempo, se ofrecieron recorridos guiados por los templos para los visitantes, además de otras actividades, como presentaciones musicales en distintos recintos religiosos, según información del gobierno local de Hiroshima.
Durante la conferencia de prensa por el 81.º aniversario de los bombardeos atómicos, la primera ministra de Japón se pronunció contra el uso y la proliferación de las armas nucleares, con el objetivo de evitar otra tragedia como la que sufrieron miles de personas en Hiroshima y Nagasaki.
En entrevistas realizadas por la BBC, sobrevivientes de los bombardeos señalaron que no se ha aprendido de las experiencias del pasado y advirtieron que, hoy más que nunca, las generaciones jóvenes corren el riesgo de sufrir tragedias similares.
Los testimonios de quienes sobrevivieron a estos ataques recuerdan que, incluso en tiempos de guerra, nada puede justificar el uso de armas nucleares.




* Regina Orozco es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).



Comentarios