Bienestar

“Bolsas de nicotina”: una falsa alternativa para dejar de fumar

Aunque algunas personas consideran que las llamadas “bolsas de nicotina” son una opción para dejar el cigarro, en realidad no son una alternativa segura, ya que pueden generar una nueva adicción por su alto contenido de nicotina y otras sustancias químicas, advirtió Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La especialista, también coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo, explicó que su uso prolongado provoca daños a la salud, y que los únicos tratamientos seguros y eficaces para dejar de fumar en México son los parches y goma de mascar, así como los medicamentos bupropión y vareniclina, disponibles en forma de tabletas.

Qué son y cómo funcionan

Las “bolsas de nicotina” —también conocidas como productos modernos de nicotina oral— son pequeños sobres rellenos de fibras vegetales empapadas en nicotina, en su mayoría sintética. Se colocan entre el labio y la encía, donde la nicotina se absorbe y pasa directamente al torrente sanguíneo.

Según la experta, se han detectado presentaciones con nitrosaminas (sustancias cancerígenas), metales pesados como cromo y diversos saborizantes. Su tamaño y aspecto son similares a una bolsa de té, y su uso sostenido puede causar aftas, úlceras bucales, inflamación de encías y pérdida de dientes.

Ponciano Rodríguez señaló que algunas marcas contienen entre tres y 50 miligramos de nicotina, dosis que calificó como “una locura”, ya que seis miligramos por vía oral ya representan una cantidad excesiva.

Además, la nicotina es una sustancia altamente adictiva, que altera el sistema nervioso y genera dopamina, neurotransmisor vinculado con el placer y la recompensa. “El problema es que el efecto placentero del sabor y la nicotina se combinan, haciéndolas doblemente adictivas”, indicó.

Mantenerlas en la boca durante 30 minutos provoca daños digestivos como gastritis, colitis, dolor abdominal e inflamación gástrica, además de aumentar el riesgo de infarto o embolia cerebral.

Riesgo creciente y vacío legal

El consumo de estas bolsas, afirmó, ha aumentado entre jóvenes, principalmente en Europa del Norte, Reino Unido y Estados Unidos, donde ya alcanzan prevalencias de hasta 20% en adultos jóvenes. Su presencia crece también en América Latina.

Estos productos surgieron en Europa en 2010 como una derivación del snus sueco, promovidos por empresas tabacaleras que buscan nuevos mercados ante las restricciones al tabaco tradicional.

A diferencia de los cigarros, no están reguladas porque contienen nicotina sintética, y no muestran advertencias sanitarias. Se comercializan libremente en tiendas de conveniencia, junto a dulces o golosinas, lo que aumenta el riesgo de que menores las compren o ingieran por accidente.

“Si un niño o niña las confunde con un dulce e ingiere una, podría sufrir intoxicación severa, con náuseas, convulsiones o incluso la muerte”, alertó la académica.

Ponciano Rodríguez subrayó que la industria tabacalera aprovecha los vacíos legales para colocar estos productos como supuestamente “libres de humo” y “seguros”, aunque su contenido químico y sus efectos adictivos demuestran lo contrario.

“En la clínica hemos atendido a pacientes que usan bolsas de nicotina en el trabajo, vapean después de comer y fuman al llegar a casa. Es literalmente una bomba de tiempo para su salud”, señaló.

Con información de la UNAM.


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