El polvo en México es más tóxico que en Londres… y sí, está en tu casa
¿Barres todos los días? Tal vez no sea suficiente. El polvo que se acumula en los hogares mexicanos no solo molesta: también es más tóxico que el de ciudades como Londres o Madrid, según un estudio del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental (LUGA) de la UNAM.
Los investigadores Francisco Bautista Zúñiga y Avtandil Gogichaishvili analizaron muestras de 14 estados y descubrieron algo inquietante: el polvo dentro de las casas mexicanas puede tener más metales pesados que el del exterior. Sí, más.
Entre los hallazgos: concentraciones altas de manganeso, cobre, zinc, antimonio y plomo, todos contaminantes que pueden afectar la salud, especialmente en niñas y niños que tocan el suelo y objetos con frecuencia.
“Esperábamos que el polvo doméstico fuera menos contaminante… pero resultó todo lo contrario”, explicó Bautista Zúñiga.
El estudio reveló que la vida diaria dentro del hogar también genera partículas tóxicas: cocinar con gas, pintar, barrer, mover muebles o simplemente el desgaste de paredes y plásticos libera materiales dañinos.
El antimonio, por ejemplo, proviene del deterioro de plásticos y puede alterar el sistema hormonal.
El cadmio y el arsénico se usan en barnices y pinturas para proteger la madera, pero al envejecer, se transforman en polvo microscópico que respiramos sin darnos cuenta.

Limpieza con propósito
Los expertos recomiendan limpiar con frecuencia, mantener las paredes y muebles en buen estado y, si es posible, tener plantas o jardines que atrapen los metales pesados.
También sugieren algo sencillo pero útil: cambiarse los zapatos al entrar, como hacen en muchos países.
Y ojo con las cortinas: no esperes a fin de año para lavarlas. Son la primera barrera contra el polvo exterior.
“Nuestro polvo es campeón mundial en toxicidad”, bromea Bautista Zúñiga, aunque el dato es muy real: el polvo de la Ciudad de México es tres veces más contaminante que el de varias ciudades del Reino Unido.
Así que la próxima vez que te toque sacudir, no lo veas como una tarea aburrida. Es, literalmente, una forma de cuidar tu salud y la de tu familia.
Con información de la UNAM.



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