Ciencia

Expertos de la UNAM llaman a estudiar la sismicidad del Cinturón Volcánico Transmexicano

Debido a que cerca del 40% de la población mexicana habita dentro del Cinturón Volcánico Transmexicano (CVTM), resulta esencial continuar con el estudio de su actividad sísmica y volcánica, advirtió Ekaterina Kazachkina, técnica académica del Instituto de Geofísica (IGEF) de la UNAM.

Durante la conferencia “Estado de deformaciones en el Cinturón Volcánico Transmexicano”, impartida en el Seminario Institucional del IGEF, Kazachkina explicó que el CVTM es un arco volcánico neógeno de aproximadamente 23 millones de años, con una longitud cercana a mil kilómetros, que se extiende desde la costa del Pacífico hasta el Golfo de México.

La especialista recordó que dentro de esta franja se han registrado sismos destructivos como el de Acambay (1912, magnitud 6.9), Jalapa (1920, magnitud 6.4), costa de Jalisco (1932, magnitud 8.2), Michoacán (1985, magnitud 8.0), Colima (1995, magnitud 8.0) y Michoacán (2022, magnitud 7.6).

En esta zona se ubican algunos de los principales volcanes del país, entre ellos el Popocatépetl, el Pico de Orizaba, el Volcán de Colima y el Paricutín, lo que convierte al cinturón en un espacio de alto interés geológico y de riesgo sísmico.

Interacción de placas y deformaciones de la corteza

Kazachkina detalló que el CVTM está relacionado con la interacción de las placas oceánicas de Rivera y Cocos, que se subducen bajo la placa Norteamericana, generando un ángulo oblicuo poco común a nivel mundial.

La velocidad de convergencia entre estas placas varía desde 23 milímetros por año en el noroeste hasta 64 milímetros por año al sureste. Estas fuerzas provocan deformaciones corticales de hasta 15 milímetros en zonas como Guerrero y Michoacán, donde ocurren los llamados “sismos lentos”, eventos que se desarrollan durante semanas o meses.

La investigadora explicó que la deformación de la corteza terrestre implica cambios en la forma y posición de las rocas debido a las fuerzas internas del planeta. Estas presiones pueden producir plegamientos o fracturas, dando origen a pliegues y fallas geológicas que modifican el relieve.

Kazachkina subrayó que comprender estos procesos es clave para evaluar riesgos y fortalecer la prevención sísmica en una región donde vive una parte significativa de la población nacional.

Con información de la UNAM.

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