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España rechaza la guerra contra Irán y pide una salida diplomática

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El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, fijó hoy la posición oficial ante la escalada militar en Oriente Medio tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta iraní en la región.

El Ejecutivo español expresó su rechazo a la guerra y advirtió que no deben repetirse los errores cometidos en la invasión de Irak en 2003.

“En resumen, la posición del Gobierno de España puede resumirse en cuatro palabras: no a la guerra”, afirmó Sánchez en una declaración institucional en Madrid.

El presidente recordó que “veintitrés años atrás, otra Administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio”, en referencia a la intervención en Irak.

Señaló que aquella decisión, justificada entonces por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, terminó generando “el mayor aumento de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del Muro de Berlín”.

Según el mandatario, la guerra de Irak provocó un incremento del terrorismo yihadista, una crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un alza en los precios de la energía que impactó en el costo de vida.

“Fue el regalo del ‘trío de las Azores’ a los europeos de entonces. Un mundo más inseguro y una peor vida”, sostuvo.

En ese contexto, el jefe del Ejecutivo advirtió que aún es pronto para anticipar las consecuencias del conflicto con Irán, pero subrayó que no puede asumirse que la vía militar traerá estabilidad.

“Lo que sí sabemos es que de ella no surgirá un orden internacional más justo, ni producirá salarios más altos, mejores servicios públicos o un entorno más saludable”, afirmó.

Sánchez insistió en que “no se puede responder a una ilegalidad con otra ilegalidad, porque así es como comienzan las grandes catástrofes de la humanidad” , y defendió que la posición española se basa en el respeto al derecho internacional.

El presidente también evocó los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, enmarcados en el contexto posterior a la guerra de Irak, como parte de las consecuencias de aquel ciclo de inestabilidad.

Sin mencionarlos de forma directa en la declaración, reiteró que España ya ha vivido los efectos de decisiones bélicas adoptadas fuera de su territorio pero con impacto interno.

En su mensaje, el mandatario precisó que el rechazo al conflicto no implica respaldo al régimen iraní. “Repudiamos el régimen de Irán, que reprime y mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres. Pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y llamamos a una solución diplomática y política” .

El Gobierno español anunció además medidas para asistir a ciudadanos españoles en la región y estudiar posibles acciones económicas ante un eventual impacto energético.

“La cuestión es si estamos o no del lado del derecho internacional y, por tanto, de la paz”, concluyó Sánchez.

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