Uncanny X-Men #277 es final en más de un sentido.
Uncanny X-Men #277 es final en más de un sentido. La historia no solo es conclusión de una historia espacial, también de una recién comenzada colaboración.

X-Men… Mutaciones constantes.
Este tiempo representa la conclusión de la estancia de Chris Claremont en el título que ayudó a hacer famoso y con los personajes que consolidó como la franquicia de comics más redituable (e interesante) hasta ese momento.
Vamos por partes.
“Free Charley” (“Charley Libre”), en X-Men #277 (publicado el 2 de abril de 1991), es el último capítulo de la saga cósmica en la que los X-Men son llevados al espacio por Lila Cheney para detener a su mentor, Professor X, quien planea conquistar la galaxia por medio de su prometida, la emperatriz Lilandra Neramani, de los Shi’Ar.
En realidad, Charles Xavier ha sido capturado por los Skrulls, una sádica raza de guerreros que busca expandir su imperio autoritario por medio de la suplantación del mutante y la manipulación mental de Lilandra. Poco a poco, los extraterrestres han avanzado en su plan.
Por si fuera poco, el septeto de X-Men convocados por Lila, quien trabaja con Deathbird, enemiga de los X, ha sido diezmado rápidamente, en parte porque el nuevo grupo no se conoce entre sí y es la primera misión en la que trabajan juntos.

Los Skrulls se han apoderado del grupo de renegados, The Starjammers (comandada por Corsair, padre de Cyclops y de Havok), de la Guardia Imperial de los Shi’Ar (que cuenta con varios seres con poderes especiales como el indestructible Gladiator), y de los integrantes de The X-Men, Wolverine, Psylocke y Jubilee.
Después de un brutal combate, Gambit se encuentra desaparecido.
Corresponde a Storm, Banshee y Forge, además de Cheney y Deathbird, detener a todo un imperio.
Un as bajo la manga resulta ser Gambit, quien ha decidido esconderse hasta poder recuperarse y conocer más acerca de la situación real.
Entonces, el mutante de New Orleans se escabulle dentro de la nave de los Starjammers y, antes de que ataquen a los tres X-Men restantes, el cajún asesta un golpe que los desestabiliza.
Gambit tenía poco tiempo de haber debutado, por lo que también ofrecía enigmas a los lectores, ya que no se sabía qué esperar de él. Parecía que el X-Man todo el tiempo ocultaba algo. Además, no se conocían sus motivaciones; ni siquiera, su nombre real.

La pelea que dibuja Jim Lee entre los X-Men y The Starjammers es espectacular y una de las mejores que se pueden leer en un comic de mutantes. Ciertamente, la sinergia conseguida con Claremont, era una pocas veces vista.
Lee hace lucir a cada uno de los combatientes y, cuando los enemigos se transforman en Skrulls, da un pequeño toque de película de horror.
Uno de los momentos más recordados de este número, es la pelea entre Gladiator y Gambit, en la que, el mutante toma desprevenido al poderosísimo extraterrestre y lo derrota energizando todo un paquete de cartas.
La batalla por el control de imperio es feroz, con grandes secuencias y diálogos memorables. Al final, como debe de ser, los X-Men prevalecen y todo regresa a la normalidad.
Una vez que termina la crisis, Storm pone al tanto a Xavier acerca del cierre de la escuela y Banshee le advierte acerca del regreso de The Shadow King y su influencia sobre los habitantes de la Isla Muir.
Lila Cheney lleva a los X-Men de regreso a la Tierra.
En el epílogo, vemos a Colossus (poseído por The Shadow King) atacar a la maestra de danza y amiga de los X-Men, Stevie Hunter.

La sección de cartas de esa edición presenta un pequeño anuncio con importantes cambios, como el fin del comic de New Mutants y el estreno de X-Force en junio (de 1991), así como la transformación de toda la línea de mutantes y el lanzamiento de un nuevo comic de X-Men, con el fin de ofrecer una experiencia quincenal a los lectores al contar con dos publicaciones dedicadas a ese grupo, a partir de agosto.
Eventos que se desarrollarán en los siguientes números de Uncanny y X-Factor, habrán de llevar al nuevo status quo.
En otro recuadro se anuncia el regreso del dibujante Paul Smith, con el entintador Bob Wiacek (aunque quien entintó X-Men #278, fue Hilary Barta).
La modificación del equipo artístico se debe a que Jim Lee y Scott Williams preparan todo para X-Men #1.
Smith es uno de los dibujantes más recordados de la era Claremont en X-Men y su regreso no era poca cosa. Sin embargo, solamente dibujó un número. Los siguientes dos, estuvieron a cargo del novato Andy Kubert (con la asistencia de Steven Butler en Uncanny #280).
La historia a la que se hace referencia -con desarrollo en Uncanny y X-Factor-, fue la saga de Shadow King, en la que Claremont tuvo que cerrar de tajo varios de sus hijos argumentales y olvidar otros (como lo que sería la muerte temporal de Wolverine).

En la siguiente entrega continuamos con este tema, que hay hemos abarcado en varias ocasiones. Aquí te dejo varios artículos al respecto.
La Saga de Shadow King:
El debut de Shadow King:
De nuestro capítulo anterior:
El inicio del cambio:
La mutación de los comics relacionados a X-Men:
El fin de The New Mutants:
Y el lanzamiento de X-Men:





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