Música

No era David Bowie… era solo un hombre llamado David Jones.

Ziggy Stardust, Aladdin Sane, Halloween Jack, The Blackstar. Fue todos ellos y ninguno. Es más, no era David Bowie… era solo un hombre llamado David Jones.

(No era David Bowie… era solo un hombre llamado David Jones)

De David Robert Jones a David Bowie.

David Robert Jones, nacido el 8 de enero de 1947, en Londres, Inglaterra, tuvo que cambiar su nombre profesional. No por gusto, sino porque no deseaba que lo confundieran con el miembro de The Monkees, Davy Jones.

Tal vez ese hecho dio inicio inadvertido a una metamorfosis sin fin. Una tal, que continuó más allá de este plano.

Y es que se cumplen 10 años de la inesperada noticia de la muerte de David Bowie, el 10 de enero de 2016, tan solo dos días después de cumplir 69 años y dos días después de haber dado a conocer su último material, Blackstar, su décima segunda en el estudio.

Bowie no era solo un músico, era una personalidad y un artista que usó hasta sus últimos días para crear. Tan solo unos días antes de su fallecimiento, posó para lo que sería su última sesión de fotos. Pese a su delgadez, al inglés se le ve en buena forma. Él sabía que no habría otra y usó todas sus fuerzas para hacerla de la mejor manera.

Así vivió Bowie toda su vida.


El músico no solo era respetado por sus colegas. Era muy querido por ellos y por muchos otros. Así como lo sigue siendo entre la comunidad melómana de todo el mundo que lo recuerda cada día, tal vez por alguna frase, tal vez escuchando alguna canción, tal vez reproduciendo algún álbum.

La carrera de Bowie no fue sencilla y tardó algún tiempo en arrancar. Aun una de sus canciones más conocidas y tempranas, “Space Oddity”, falló al ser promocionada como sencillo y solo fue hasta que se utilizó para la misión del Apolo 11 en 1969, cuando el hombre llegó a la Luna, que el track se hizo famoso. Curioso, pensó él, que una canción que habla de cómo un hombre se pierde para siempre en el espacio fuera empleada como símbolo del programa.

Ambas misiones tuvieron éxito, la del Apolo y la del despegue de Bowie, quien no volvería a caer en el anonimato.

No obstante, no se trataba de la fama, se trataba de la creación. Tal como lo dejó en claro el inglés.

Los proyectos se sucedieron unos a otros y también llagaron distintas identidades para Bowie. Tantas, que ya no se sabía en cuál de ellas se encontraba. Paralelamente, Bowie tuvo que hacer algunas búsquedas de sí mismo.


Ziggy Stardust, The Thin White Duke, Aladdin Sane, The Starman, The Dame, The Blackstar. O bien, “el camaleón del rock”. Con eso se resume todo.

Los cambios de David no eran solo de forma, lo eran de fondo y se decía que marcaba la vanguardia de la música. Era imitado por diversos músicos. No músicos amateurs, músicos profesionales. De esa magnitud era la trascendencia de Bowie.

Como menciono más arriba, algunos momentos de su carrera no fueron sencillos, pues vieron afectados por problemas personales. Bowie tocó fondo. Y llegó aún más abajo. Pero renació tal como lo hacía con cada proyecto. Con cada enseñanza, él dejaba otra a manera de legado.

Es ese legado el que perdura y que quedará como una caja enterrada para ser descubierta por generaciones futuras. La diferencia es que esta exuberante caja, esta caja repleta de arte, está enterrada a plena vista.

David Jones, el hombre, se fue hace una década, dejando una cicatriz que duele en mucha gente y un vacío en toda una industria. Pero David Bowie, el artista, dejó un bálsamo que cura con cada acorde que emana de sus canciones.


Te ofrezco una nota con varias mencionas a producciones del inglés:

Un disco de covers grabados por Bowie:

Su último disco:

Y una de las grandes obras de Bowie, Ziggy Stardust and the Spiders from Mars:

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