La Cruda Verdad

Crónicas del Purgatorio Legislativo

Menudo trago amargo nos espera a los queretanos en este inicio de año legislativo; uno de esos platos pesados que requieren estómago de acero y que obligarán a nuestros próceres a demostrar esa famosa «altura de miras», que en el argot local no es otra cosa que la capacidad de tragarse el orgullo sin hacer gestos.

Por un lado, a los señores del PAN les ha caído el veinte a fuerza de realidad: los votos no les alcanzaron y ahora la Mayoría Simple duerme en la acera de MORENA. Les guste o no, la aritmética es terca. Por el otro lado, esperar que los nuevos ganadores se porten «generosos» es pedirle demasiado a la naturaleza humana; en política, la cortesía se acaba cuando empieza la estrategia. No nos llamemos a engaño: aquí las reglas son las mismas que en la guerra, solo que en lugar de bayonetas se usan curules y en vez de lodo hay casimir.

Lo que realmente tiene a todos con el alma en un hilo es el reparto de las piezas mayores del tablero: la Fiscalía Especializada en Delitos cometidos por Servidores Públicos y la silla vacante en el Tribunal de Justicia Administrativa. Estas no son simples oficinas; son la Espada de Damocles oficial del sexenio. Quien controle estos puestos tendrá en sus manos el arma perfecta para ajustar cuentas pendientes o, en su defecto, para convertir la justicia en un sofisticado instrumento de venganza política. Es natural que la Nueva Mayoría busque meter no solo la mano, sino el cuerpo entero en estos nombramientos, asegurándose de que la espada cuelgue siempre sobre el cuello del rival. Como mero accesorio de esta gran rebatinga, se suman también las vacantes de algunos jueces que se jubilan, piezas menores que servirán para rellenar los huecos que deje el banquete principal.

Y para rematar el cuadro, ahí vienen las Reformas Judicial y electoral, de las cuales nadie espera un milagro de civismo. Especialmente en la Reforma Electoral, la Mayoría no buscará el perfeccionamiento de la democracia, sino el modo ingenioso de que las reglas lastimen al contrario y le sirvan de alfombra roja a los amigos. Como para aprobarlas les basta con los que estén presentes en la sesión, cualquier resistencia de la oposición es meramente coreográfica, algo así como un baile de sombras.

Y aunque no faltan los sabios locales que insisten en buscarle chichis a las culebras para frenar lo inevitable con retórica legaloide, el panorama es de un realismo aplastante. Al final, en nuestro Honorable Congreso se aplicará la única ley que ha sobrevivido a todas las revoluciones: el que tiene más saliva, traga más pinole.

El Laberinto de las Urnas y la Barbacoa

Nadie ha querido tocar, quizás por pudor o por simple agotamiento, el menudo lío que provocó el aplazamiento de la Elección Judicial hasta el 2027. Dicen las lenguas bífidas que la decisión obedeció más a la sagrada protección de la nómina que a la praxis jurídica, y todo esto se planeó sin prever el dramático cambio de configuración que sufrió el Congreso local. En política, como en la cocina, un ingrediente mal calculado te arruina el banquete.

Resulta que empatar la elección judicial con la «tradicional» —ambas muy constitucionales, pero una más extraña que la otra— implica un despliegue de recursos que ninguna extensión de cargo justifica. Para pronto: el IEEQ tendrá que hacer el milagro de la multiplicación, pero de funcionarios, sedes y presupuesto. Como no pueden ser los mismos para ambos procesos, Querétaro se llenará de casillas como si fueran puestos de tlacoyos, duplicando el gasto y la burocracia.

Imagine usted el cuadro: llega el ciudadano ejemplar, muy temprano y con el ánimo democrático por las nubes, solo para que le digan que en esa mesa se vota por Jueces y Magistrados (ese Poder del que uno solo se acuerda cuando tiene un pariente en el bote o un pleito de linderos). El ciudadano comprometido buscará con paciencia la otra casilla; pero el señor o la señora que ya tienen la mente puesta en la barbacoa dominical y en el partido de fútbol, mandará el proceso al carajo tras la primera confusión, refugiándose en la máxima de que «un voto no cambia nada».

Sin adelantar vísperas, esto parece un dardo envenenado que el Presidente del Poder Judicial le clavó al Ejecutivo, quizá sin querer o quizá con una puntería de apache. No hace falta ser un sabio de café para ver quién sale ganando: el votante de Morena, disciplinado y fervoroso, subirá hasta la punta de un cerro o irá al mismísimo Charape de los Pelones con tal de sufragar por la causa. Mientras tanto, las «buenas conciencias» panistas, al no encontrar su casilla a la primera, preferirán tirarse en la hamaca a esperar los resultados de las encuestas antes que andar peregrinando bajo el sol.

“Al final, entre la confusión de las urnas y el aroma de la barbacoa, la democracia queretana se enfrentará a su prueba de fuego: decidir si vale más el voto por un Juez desconocido o el sagrado descanso dominical. El panorama es claro: mientras unos suben al cerro por convicción, otros se quedan en la hamaca por distracción, confirmando que, en estas tierras de planes mal trazados y gastos duplicados, a río revuelto, ganancia de pescadores.”

El Ajedrez de las Tribus y los Olvidados

El pasado fin de semana, quien anduvo muy movido fue Santiago Nieto Castillo, repartiendo abrazos y promoviendo la unidad de la «tribu» en compañía de la senadora Beatriz Robles. Desde afuera, el espectáculo parecía un agrupamiento gregario en torno a la figura que se siente llamada a heredar el Reino: la candidatura al Gobierno del Estado. Sin embargo, aunque en los cafés locales ya dan todo por escrito, olvidan que en la capital del país se redactan otros guiones. Entre el «Tiempo de Mujeres» y la paridad de género, las aspiraciones de Santiago podrían quedar escritas en arena, pues ya sabemos que en MORENA la voluntad del dedo es más fuerte que cualquier caminata dominical.

A esto hay que sumarle la posible alianza con el PT y el Verde, esos invitados que siempre llegan a la fiesta con hambre de candidaturas. La historia reciente no miente: basta recordar al «Portero de Cristo», que entró por la puerta del extinto PES y hoy se codea con el poder panista; o al mismo Chema Tapia, que con el boleto del Verde se coló hasta la candidatura municipal. En estas alianzas, el idealismo siempre cede el paso al pragmatismo de los votos, y el candidato más pintado puede acabar viendo la batalla desde la banca.

Por cierto, a quien se le ve cada día más disminuido es a Gilberto Herrera. Hay lenguas que aseguran que ya solo le alcanza para la reelección, y eso muy a fuerza, pues en los pasillos políticos ya le perciben un cierto
«tufo cadavérico». 

En Querétaro, como en las novelas de suspenso, nadie sabe para quién trabaja hasta que cae el telón.

Goles de Vestidor

Donde ya urge una definición —por decoro y supervivencia— es en el PAN. El desgaste de la marca ha comenzado a darse ( es normal siendo el partido en el poder) bajo el peso de especulaciones y delirios que, a falta de un Candidato de carne y hueso, han encontrado en el electorado un campo de cultivo ideal. Pero mientras los panistas se debaten en la parálisis, las reglas del juego se cocinan en un Instituto Electoral cuya Presidenta intenta ahora escurrir el bulto con el ingenuo pretexto de que ellos solo «sugieren» reformas; como si entregar el puñal no fuera parte del atentado.

La imparcialidad del Instituto es hoy un concepto de ciencia ficción. El mayor promotor de estas leyes resultó ser el pupilo más aventajado de aquel personaje al que el año pasado le organizaron un banquete con ínfulas de Conferencia Magistral. Un caballero que, en un arrebato de originalidad, tuvo la ocurrencia de registrar el nombre del Instituto como Marca. Sigo sin explicarme qué clase de mente llamaría a su fonda o a su peluquería «Instituto Electoral del Estado de Querétaro», a menos que pretenda que la clientela le rinda la misma obediencia jerárquica que, en un despliegue de disciplina casi castrense, le profesan en el instituto a la esposa del susodicho.”

En suma, a Acción Nacional le urge un abanderado o como le quiera llamar para no infringir la ley, para ayer: primero para sostener la unidad que se puede escapar entre los dedos y segundo y no menos importante para tener con qué repeler las agresiones. En un partido donde ya cargan con un gol de vestidor en contra, negarse a ver la realidad no es optimismo, es, por decirlo con todas sus letras, una fatídica ceguera de taller.

El Burro que quería ser León

A quien su paso por diversas universidades parece no haberle servido para entender que los ayuntamientos son órganos colegiados —y que él mismo forma parte de la maquinaria que critica— es al regidor Fernando Flores, conocido por sus cuates como el «Avse» o el «Cholín».

Se la pasa denunciando públicamente presuntas irregularidades en el organismo donde él despacha, en un despliegue de pura bosta y poca sustancia. Pero cuidado: mientras sus quejas no pasen del micrófono a las denuncias ante las instancias correspondientes, su indignación es solo ruido de fondo. Olvida el regidor que, en política, el que señala un delito y no lo denuncia formalmente termina siendo igual o peor que los personajes que tanto repudia. Sin embargo, lo que sí queda claro es que con tanta atención recibida, cualquier burro se siente león y el señor, entusiasmado con su propio papel, rebuzna con una fuerza que ya quisieran los tenores.

Lenguas Viperinas

Cuentan las lenguas viperinas que, entre las muchas herencias que dejó Lorena Montes, destaca una denuncia por discriminación a razón de diversidad sexual. Gracias a sus atavismos morales, a la señora parece que no le sentaba bien que un juez fuera gay; un desplante de intolerancia que es la consecuencia natural de pretender ejercer la función pública con la sotana puesta por debajo del traje sastre. Olvidó, quizás, que en el servicio público la moral es privada y la ley es para todos, pero ya sabemos que cuando la fe se mezcla con la nómina, el resultado suele ser un juzgado con olor a sacristía y una demanda en la puerta.

Como siempre, la mejor opinión es la de usted y recuerde, no me crea a mí, créales a sus ojos; y si no le gusta lo que escribo ¡No me lea! Por favor, no me lea, no se mortifique.

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