Mirada Incómoda

La (in)comunicación de la Fiscalía

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Pareciera un mal hábito de los titulares de la Fiscalía General del Estado ser opacos en cuanto a la información que proporcionan a los medios de comunicación sobre los hechos delictivos que les toca atender.

Desde que el actual titular de dicha dependencia, Víctor de Jesús Hernández, asumió el cargo, pareciera que la tendencia continúa.

Esto se refleja no solo en que es complejo que siquiera acepte ser entrevistado, sino que además tiende a dar respuestas vagas frente a los cuestionamientos de los reporteros.

En el más reciente hecho delictivo sucedido en un centro nocturno, ocurrió lo esperado y no se dio información completa, incluyendo el no confirmar ni desmentir si la dueña del establecimiento involucrado es la pareja del exsecretario de Gobierno estatal, Carlos Alcaraz, un señalamiento que ha cobrado fuerza en el ámbito público.

Lo esperado también fue que solo atinó a decir que no es “otro Cantaritos” y que este homicidio se dio dentro de una discusión o rencilla, sin aportar mayores datos.

Otro ejemplo de la nula disposición a informar, que suele ser recurrente, es que no dio a conocer los avances que debería tener la institución en cuanto al cumplimiento de la recomendación por el caso de Esmeralda, la niña que la Fiscalía criminalizó y persiguió por tener un aborto espontáneo.

Incluso esta reportera solicitó la entrevista por casi un mes sin obtener respuesta alguna, lo que coincide con el hecho de que el avance en el cumplimiento de dicha recomendación ha sido casi nulo.

Parece que siguen sin entender la importancia de comunicar e informar a la ciudadanía desde instituciones tan relevantes como esta.

Y es que no solo se trata de un derecho de la sociedad a estar informada, sino de una obligación de la Fiscalía, que además incide directamente en la percepción de seguridad y en la confianza hacia una institución que debería actuar con transparencia y rendición de cuentas.

Y es que si bien es una práctica recurrente, no significa que esta práctica sea benéfica, ni para la institución, ni para la ciudadanía.

Aquí termina mi mirada incómoda, pero necesaria.

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