“Llamarse Olimpia” sigue abriendo conversaciones un año después de su estreno
Un año después de su estreno, el documental “Llamarse Olimpia” continúa encontrando nuevos públicos y generando conversaciones sobre la violencia digital y la organización feminista.
Esta semana llegó a Querétaro como parte de la décimo cuarta edición del Festival Internacional de Cine Documental Doqumenta, donde su directora, Indira Cato, aseguró que la película “sigue viva” porque cada función provoca nuevas reflexiones entre los asistentes.
Para la cineasta, el mayor logro del documental no ha sido únicamente su recorrido por festivales, sino la posibilidad de acompañar las proyecciones y dialogar con el público.
“Ha sido muy bonito darnos cuenta de que sí logra conmover y abrir conversaciones”, afirmó durante una entrevista con updateme.news.
El largometraje, cuya producción tomó cinco años, retrata la historia de Olimpia Coral Melo más allá del caso que dio origen a la llamada Ley Olimpia.
Indira Cato explicó que el tiempo de realización le permitió responder preguntas que el ritmo cotidiano de las noticias difícilmente puede abordar: cómo se organizó el movimiento que impulsó la legislación, qué implicó para Olimpia revivir una y otra vez el episodio que marcó su vida y cómo transformó la vergüenza asociada a su nombre en una causa colectiva.
Lejos de plantear una competencia entre el cine documental y el periodismo, la directora consideró que ambos cumplen funciones distintas y complementarias.
Recordó que ella conoció la historia de Olimpia gracias a las coberturas periodísticas, mientras que el documental le permitió profundizar en aspectos humanos que solo se revelan con años de convivencia y seguimiento.
“El periodismo nos mantiene al día; el documental tiene la cualidad de la calma”, resumió Cato al explicar que la profundidad de su trabajo fue posible gracias a un proceso prolongado de observación y acompañamiento de las protagonistas.
Esa cercanía hizo que el equipo de filmación terminara integrado al propio movimiento, participando en actividades y documentando la organización cotidiana que dio forma a la aprobación de la Ley Olimpia.
La directora también consideró que, aunque persisten desafíos para erradicar la violencia digital, el debate público ha cambiado en los últimos años. Atribuyó parte de esa transformación a la evolución del lenguaje y al hecho de que hoy exista un nombre para identificar este tipo de agresiones, lo que facilita reconocerlas y denunciarlas.
Mientras “Llamarse Olimpia” continúa su recorrido por festivales y espacios culturales, Cato adelantó que Chumbera Producciones ya trabaja en un cortometraje y un largometraje, aunque por ahora seguirá acompañando un documental que, como ella misma define, todavía no camina solo porque continúa generando diálogo en cada función.



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