La polémica generada en Catwoman #1, por Winnick y March.
Casi terminamos con la revisión a The New 52 de DC Comics (el relanzamiento de su línea) y recordamos la polémica generada en Catwoman #1. Por Winnick y March.

Catwoman. Un nuevo rumbo con The new 52.
La reestructura de dicha editorial, en sí, ya resultaba polémica de origen, pues se pretendía replicar el movimiento realizado en 1985 con Crisis on Infinite Earths, una miniserie que puso fin a su universo, después de 50 años de historias.
Después de que Crisis concluyera, la historia de muchos de los personajes comenzaba casi desde cero. Se vio de nuevo el origen de héroes como Superman y Wonder Woman y se modificaron numerosos elementos para simplificar su continuidad.
La idea (tanto de crisis como de The New 52) era ofrecer comics que fueran fáciles de comprender para los nuevos lectores y eliminar todas las complicaciones generadas durante cinco décadas de relatos.
Durante todo el mes de septiembre de 2011, DC dio a conocer sus nuevos comics lanzando 52 títulos de superhéroes desde el #1.
El 21 de septiembre de 2011 salió a la venta, Catwoman #1, escrito por Judd Winnick y dibujado por Guillem March.

Selina Kyle no tenía un comic propio en ese momento, mas era un personaje que había demostrado ser lo suficientemente popular como para mantener un título mensual. Por esta razón, fue una de las elegidas por DC para formar parte de la alineación de The New 52.
Una de las cualidades de Kyle es la sensualidad que ha formado parte de la ladrona desde su origen en 1940. Además de ello, un constante coqueteo entre ella y Batman había sido parte del juego del “gato y el ratón”.
En general, DC había subido ligeramente el tono de sus comics en esta nueva etapa, aumentando el tono en elementos como el horror, el lenguaje y la violencia, así como las propuestas mismas de algunos comics. En Catwoman, se puede apreciar.
Selina regresa a su época noventera en la que era un tanto más sexualizada. La sensualidad es un arma de la cual se vale para cumplir con sus objetivos.
Fue un factor muy importante el dibujo del artista español, Guillem March, conocido por imprimir toque sensual y de erotismo a su trabajo. Como sabemos, el comic en Europa es mucho más sexual y muchos de sus exponentes se dedican a ese género.
No obstante, March se modera mucho cuando dibuja para el mercado estadounidense, de naturaleza más conservadora.
Además de eso, el español es un muy completo ilustrador con amplio dominio del medio y cuenta con una gran base de seguidores.

Un hecho que causó conmoción (tal vez exagerada) fue que, al final del primer número, Batman enfrenta a Catwoman. A diferencia de otras ocasiones, se entregan uno al otro y el capítulo concluye implicando lo que será una evidente relación sexual.
Incluso, el anuncio del título para el siguiente episodio ayuda a dejarlo claro, “La mañana siguiente”.
En Catwoman #2, vemos la continuación que deja claro que Bruce y Selina son amantes. La manera de ilustrarlo fue lo que generó algunas críticas negativas para la editorial y, si bien no hay nada demasiado gráfico, DC prefirió bajar de tono al contenido maduro. En lo sexual, no así en la violencia ni en el horror.
La polémica solo ayudó a aumentar las ventas en el título de Catwoman.
March solo dibujó los primeros seis números de la revista, además del #9 y el #12, después, fue reasignado a otro lanzamiento, Talon, que nada tenía que ver con los temas manejados en Catwoman.
Por su parte, Winnick dejó la publicación con la edición 12.
Catwoman fue de los títulos del New 52 que se mantuvo hasta lo que fue el final de la línea, cuando muchas de las revistas llegaron al #52. Después, fueron relanzadas de nuevo como parte de DC Rebirth.
Aún quedan muchos títulos por revisar, pero por ahora haremos un alto. Mañana cerramos con un listado completo de los títulos de esta faceta de DC.

Por ahora, te ofrezco la nota anterior, con el estreno de Aquaman:
Aquí puedes leer acerca de Gotham City Sirens, comic producido por Paul Dini y Guillem March:
El estreno de la primera serie mensual para Catwoman, en 1993:
Su segunda:
Y, dentro de ese segundo volumen, un interesante cambio en el equipo de producción:




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