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Deportes

Ponte en forma sin dolor ni lesiones con Aquafit

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El ejercicio en el agua combina fuerza, resistencia y movilidad con menor impacto, una opción para mantenerse activo a cualquier edad.

Hacer ejercicio no siempre significa correr, saltar o levantar grandes cantidades de peso. El acondicionamiento físico acuático, conocido como aquafit, aprovecha la resistencia y la flotabilidad del agua para trabajar el cuerpo mientras reduce la carga sobre las articulaciones.

Menos impacto, pero el cuerpo sigue trabajando.

Dentro de la alberca, cada movimiento encuentra la resistencia natural del agua, por lo que los músculos deben esforzarse para avanzar. Al mismo tiempo, la flotabilidad disminuye el peso que soportan las articulaciones, una combinación que permite realizar actividad física con menor impacto que en superficies duras.

Las rutinas pueden trabajar fuerza y resistencia aeróbica, además de favorecer la flexibilidad, la movilidad, el equilibrio y la coordinación. También se ejercita la propiocepción, relacionada con la capacidad de reconocer la posición y el movimiento del propio cuerpo.

Una de las ventajas del aquafit es que puede adaptarse a diferentes edades y niveles de condición física. No se necesita ser atleta ni tener una preparación específica para comenzar; la intensidad puede modificarse de acuerdo con las capacidades de cada persona.

El trabajo en el agua también puede ser útil durante algunos procesos de rehabilitación. La flotabilidad facilita movimientos que fuera de la alberca podrían resultar dolorosos o difíciles, especialmente en personas con determinadas lesiones musculoesqueléticas o después de una cirugía.

En estos casos, la actividad debe estar acompañada por una valoración y orientación profesional. El hecho de que sea un ejercicio de menor impacto no significa que todas las rutinas sean adecuadas para cualquier persona.

Las sesiones suelen durar entre 30 y 45 minutos y pueden realizarse en grupo, incluso con música. Además del esfuerzo físico, esta dinámica favorece la convivencia y la motivación, mientras que la actividad física puede contribuir a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.

Tampoco es necesario saber nadar para practicarlo. Las rutinas pueden realizarse en zonas donde los participantes mantienen contacto con el fondo de la alberca o utilizan los bordes como apoyo. Para algunas personas, además, puede ser una forma de ganar confianza dentro del agua.

Antes de comenzar, especialmente si existen enfermedades crónicas, problemas cardiovasculares, heridas abiertas, dificultades para regular la temperatura corporal o alguna lesión musculoesquelética, es recomendable realizar una valoración médica.

Una alternativa para moverse sin exigir de más a las articulaciones.

Para quienes tienen alguna lesión, comenzar de manera progresiva y adaptar los ejercicios a sus capacidades permite aprovechar mejor la actividad. El aquafit ofrece una opción para fortalecer el cuerpo, mejorar la movilidad y mantenerse activo con una menor carga sobre las articulaciones.

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