Querétaro será de los últimos estados en despenalizar aborto: académicas
Texto y fotos: Vania Martínez, CUPI UAQ
Académicas y especialistas dialogaron sobre la interrupción del embarazo no solo como un hecho jurídico, sino como un fenómeno histórico y cultural mexicano, ligado al control de los cuerpos, durante la presentación del libro “El aborto: perspectivas y debates en la historia de México”.
Lluvia Cervantes Contreras, coordinadora de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos, destacó que Querétaro sigue siendo uno de los estados con mayor resistencia a la despenalización, donde aún imperan discursos basados en el miedo y los tabúes.
Cervantes Contreras señaló cómo el libro de Marta Santillán Esqueda, Doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expone la influencia de medios de comunicación en la construcción de prejuicios, al calificar como “desnaturalizadas” a quienes deciden abortar.
Durante la presentación realizada en la Facultad de Filosofía de la UAQ, Lluvia apuntó que pese a la rigidez de la Iglesia Católica, el 80% de las personas que acuden a interrumpir su embarazo en la CDMX se declaran católicas.
“En Querétaro solo tenemos excusas absolutorias cuando el aborto es por accidente […] Que haya códigos penales que digan concepción es una violación al Estado laico para empezar”, expresó sobre el proceso legal queretano.
Karen Córdoba, Doctora en Estudios Interdisciplinarios sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad, analizó el papel de la ley penal, al tiempo que recordó que el Derecho ha funcionado en ocasiones como un producto social que perpetúa relaciones de opresión y roles de género.
Explicó que el sistema jurídico históricamente ha visto a las mujeres como objetos de represión: las ha juzgado no solo por el acto en sí, sino por desviarse del rol de “buena madre”. Córdoba subrayó cómo el tipo penal se ha utilizado para sancionar la conducta sexual femenina por encima de la protección abstracta de la vida.

Hubo “resistencias sociales muy fuertes”
Marcela Jiménez, Doctora en Historia, enfatizó que la obra de Santillán permite ver cómo se han buscado medios para contrarrestar el sistema patriarcal desde la clandestinidad y la solidaridad.
Destacó la evolución histórica y cómo la opción por la maternidad cambia cuando se transforman las condiciones de trabajo, educación y autonomía económica de las mujeres.
Sobre el tema de los imaginarios, dijo que en el siglo XX, los medios de comunicación moldearon ideales sobre el amor romántico, la sexualidad y la “madre sacrificada”.
“El libro muestra con gran honestidad histórica que este proceso no fue ni lineal, ni homogéneo. Hubo desacuerdos dentro del propio feminismo, resistencias sociales muy fuertes y una oposición organizada”.
La académica destacó que el feminismo mexicano ha cuestionado frontalmente quién decide sobre el cuerpo y por qué la sexualidad sigue subordinada a normas patriarcales, al demostrar que este proceso de lucha no ha sido lineal ni homogéneo.
Para cerrar, la autora compartió que el ejercicio de síntesis para este libro de divulgación fue un reto que buscó transformar el lenguaje científico en una narrativa accesible.
“La historia no sirve para tranquilizarnos, sino para complejizar y dar piso a un debate”.
Santillán enfatizó que el aborto es un asunto de derechos y de organización política de la sociedad. Defendió su postura política dentro de la obra: argumentó que, aunque la disciplina suele exigir asepsia, es necesario dar cuenta de las tensiones que permiten el movimiento de los fenómenos sociales.
Al final, invitó a utilizar la historia como una herramienta para reflexionar sobre las problemáticas del presente y participar en la confección de una nueva realidad social.




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