Publicidad
Mundo

“Amor por los pobres”: la sólida popularidad de Lula en el noreste de Brasil

Por Fran BLANDY

La primera vez que comió hasta saciarse, Walter dos Santos tenía 25 años y el recuerdo de haber visto morir de hambre a varios de sus hermanos en el noreste de Brasil, donde crecieron sin electricidad, educación ni perspectivas.

Aprendió a leer y a escribir y terminó la secundaria a los 32 años. Hoy, su hija tiene un doctorado en biotecnología y su hijo es agrónomo.

Este habitante del estado de Maranhão atribuye todo a una persona: el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

Para su Quilombo Piqui da Rampa, comunidad afrobrasileña de descendientes de personas esclavizadas, Lula es “el padre, la madre y el abuelo”.

“Todo lo que nos fue negado, nuestros hijos pueden tenerlo” gracias a sus políticas sociales, dice a la AFP Santos, de 56 años, en su casa pintada de amarillo.

“Aunque digan que es limosna, para nosotros fue una ayuda enorme. Cualquiera que haya pasado hambre sabe que estos programas no pueden darse por sentado”.

Su gratitud es reflejo de la fuerte popularidad que mantiene Lula en la región noreste, de la que es originario y donde obtuvo casi el 64% de los votos en la primera vuelta electoral frente al derechista Flávio Bolsonaro.

Sin embargo, respecto a 2022 perdió más de 250,000 votos, una señal, según expertos, de que los electores empiezan a mirar más allá de los programas sociales para mejorar sus vidas.

A nivel nacional, Lula, de 80 años y en busca de su cuarto mandato no consecutivo, sufrió un revés al quedar segundo frente a Bolsonaro, a quien enfrentará en una reñida segunda vuelta electoral el domingo.

“Una bolita de arroz”

Maranhão se extiende desde la selva amazónica hasta la costa atlántica, donde lagunas color turquesa resplandecen entre las dunas blancas de los Lençóis Maranhenses.

En el pasado fue un importante exportador de azúcar y algodón, con una economía basada en el trabajo esclavo. Hoy es el estado más pobre de Brasil.

En la ciudad de Vargem Grande, los habitantes cuentan que antes de la llegada de Lula al poder en 2003 sobrevivían gracias a la agricultura y al trabajo a cambio de azúcar, tabaco o cachaça, una bebida alcohólica brasileña elaborada a partir de la caña de azúcar.

“Mamá cocinaba un solo kilo de arroz para todos. Se servía apenas una bolita para ella”, dice a la AFP Dos Santos, uno de sus 16 hijos.

El paisaje es un gran manto de palmeras de babasú. De sus cocos se extraen semillas para hacer aceite, un trabajo agotador al que se dedican las mujeres desde hace generaciones.

Maria de Fátima Mendes Ferreira, de 54 años, contó que hace 30 años perdió a su bebé de seis meses, uno de sus nueve hijos, por desnutrición.

“En aquella época no comíamos bien. Trabajábamos todo el día” quebrando cocos, recuerda.

Su esposo, el pescador Antonio Carlos Lima Ferreira, dice que programas como Bolsa Familia, que entrega apoyos económicos a cambio de que las familias vacunen y envíen a sus hijos a la escuela, les cambiaron la vida.

La clave es que Lula “tiene un amor genuino por los pobres”, sostiene.

Foto: Nelson ALMEIDA / AFP

Más allá de las necesidades básicas

Vitor Hugo Miro, investigador del Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas, afirma que en Maranhão la pobreza, medida como personas con ingresos mensuales inferiores a 775 reales, equivalentes a 154 dólares, cayó del 67% al 49% entre 2012 y 2025.

Pero las oportunidades económicas y los empleos de calidad escasean, afirma, y con el aumento de la criminalidad también crece la preocupación por la seguridad.

Si bien los programas sociales han sido fundamentales, “la gente está empezando a ponderar otras dimensiones de sus vidas al decidir cómo votar”, dice Miro.

En São Luís, capital de Maranhão, conocida por su arquitectura colonial y sus calles empedradas, Larissa Bianque, de 32 años, es la única de su familia que vota por Flávio Bolsonaro, dice a la AFP.

Aunque buena parte de su familia depende de apoyos como Bolsa Familia, cree que los jóvenes “aspiran a algo más que simplemente la ayuda que cubre las necesidades básicas”.

Para los partidarios de Lula, su historia de vida, marcada por una infancia en la pobreza extrema, es clave para explicar su popularidad, un motivo de orgullo para una región que suele ser retratada como atrasada y con bajo nivel educativo.

“Es el típico nordestino” y “nunca olvidó sus raíces”, dice Zacarias Neto de Moraes, de 58 años, coordinador regional del Partido de los Trabajadores de Lula.

Pero hay “jóvenes que no vivieron la época anterior a Lula, no saben cómo eran las cosas entonces”, apunta.

Con información de AFP

Publicidad
UPDATE ME EN TELEGRAM
Las noticias que necesitas, directo en tu celular.
Alertas Clima Seguridad Movilidad
ÚNETE GRATIS →
@updateme_news
Publicidad
UPDATE ME EN TELEGRAM
Las noticias que necesitas, directo en tu celular.
Alertas Clima Seguridad Movilidad
ÚNETE GRATIS →
@updateme_news