Estados Unidos (EEUU) deportó a 17 presuntos miembros de las pandillas Tren de Aragua y MS-13 a El Salvador, como parte de una operación conjunta con las autoridades salvadoreñas, informó este lunes el gobierno de Donald Trump.
La acción fue calificada como “exitosa” por Washington, que describió a los detenidos como “criminales violentos” y “terroristas globales”.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, detalló en la red social X que la deportación fue ejecutada el domingo con “aliados” en El Salvador, con el objetivo de “proteger a la población estadounidense”.
“Estos criminales ya no aterrorizarán a nuestras comunidades”, subrayó Rubio.
Por su parte, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, confirmó la recepción del grupo y señaló que “todos ellos son asesinos confirmados y delincuentes de alto perfil, incluidos seis violadores de niños”.
El gobierno de El Salvador difundió un video del operativo, que muestra a militares y policías escoltando a los pandilleros, obligándolos a correr encorvados hasta los furgones que los transportaron a un penal. Posteriormente, se observa cómo son rapados, esposados y colocados de rodillas en el suelo, antes de ser trasladados a celdas hacinadas del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel salvadoreña visitada recientemente por la secretaria de Seguridad Interior de EE. UU., Kristi Noem.
Deportaciones masivas y colaboración con Bukele
La operación forma parte de la estrategia migratoria del gobierno de Trump, que ha intensificado la expulsión de migrantes bajo la ley de enemigos extranjeros, una normativa de 1798 que había sido invocada únicamente en tiempos de guerra.
Bajo esta medida, EEUU ya ha deportado a más de 200 venezolanos en las últimas semanas, muchos de ellos recluidos en El Salvador.
La Casa Blanca reveló que pagó aproximadamente seis millones de dólares al gobierno de Bukele para albergar a los deportados en cárceles salvadoreñas.
Según la administración Trump, este gasto es mínimo en comparación con el costo que supondría mantener a los pandilleros en prisiones de máxima seguridad en EE. UU.
Mientras tanto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció los traslados como un “secuestro” y comparó las cárceles salvadoreñas con “campos de concentración nazis”.
El gobierno estadounidense, en cambio, destacó la “inigualable colaboración” de Bukele en la lucha contra el crimen transnacional, consolidando la alianza en materia de seguridad entre ambos países.