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Cine

“El Diablo viste a la moda 2” ¿vale la pena o arruina la anterior?

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Después de 20 años desde que la primera película estrenó y se volvió un clásico instantáneo ahora tenemos de vuelta a Andy y a la icónica Miranda Presley, líder intimidante, segura de sí misma, etérea, inalcanzable, con todo el poder en sus manos… ¿o ya no es así?

¿Vale la pena ver esta película? (sin spoilers)

No te preocupes, no es una secuela que arruina la primera. Nos dan la dosis de nostalgia necesaria con los personajes de antes, la sensación de moda, secuencias de cámara que dan un guiño a la primera, pero al mismo tiempo una trama distintita y una adaptación al mundo actual (que ha tenido sus grandes cambios en 20 años). La Miranda Presley de la primera no podría existir igual el día de hoy, sin embargo, sí vemos a la misma persona en un tiempo distinto.

Si tienes miedo de que te arruine la primera (muy comprensible) te quiero decir que puedes relajarte, El diablo viste a la moda 2 puede disfrutarse como una película aparte y no arruina el trabajo anterior.

Análisis (ahora sí con spoilers)

La secuela toma sin miedo el momento actual en el que vivimos y se pregunta ¿cómo estos personajes se adaptan a la actualidad? ¿pueden ser iguales? ¿seguir con las mismas dinámicas de poder? ¿mantener ese ritmo de trabajo? ¿sigue existiendo la revista Runway?

Andy logra crecer como persona, tomar decisiones por ella misma y cumplir su sueño de ser una periodista reconocida, pero el problema es el entorno; los periódicos están cerrando, la crítica o el comentario social no vende productos … ¿y ahora qué?

Por otro lado, Miranda Presley ha sido alcanzada por la corrección política y las reglas que le impiden seguir explotando a sus empleados lanzándoles su abrigo a la cara (¡al fin!) y se ve como en la vida real: un adulto confundido al que le cambiaron las reglas del juego quitándole poder y trata de adaptarse al mundo actual.

Estos temas abordados se me hacen un gran acierto y nos provocan adentrarnos de lleno al largometraje, aunque… en mi opinión sigue siendo difícil sentirse mal por Miranda llorando en Milán cuando ya tiene una vida de lujo y lo peor que puede pasar para ella es que deje de trabajar (sin depender de su sueldo día a día).

Al final, la forma de solucionar el conflicto es la misma: convencer a otro billonario para que te apoye a ti y ser más rápidos que el otro comprador. Porque seguimos supeditados a los caprichos de aquellos que tienen el capital para decidir hacia donde se mueve el mundo y qué prevalece. Un final tal vez, demasiado real.

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