Michael Douglas en “Un día de furia”.
Hay días buenos y días malos. Los mejores relatos se crean con los peores, tal como lo muestra Michael Douglas en “Un día de furia”.

Un día de furia. Douglas, Duvall y Schumacher.
Una de las producciones más comentadas de 1993 fue Falling Down (Cayendo), cuyo título es la descripción más precisa de una película en tan solo una (o dos) palabras.
Falling Down es dirigida por Joel Schumacher, con argumento de Ebbe Roe Smith. Michael Douglas y Robert Duvall son los actores principales.
Este es uno de los mejores filmes de Schumacher y, ciertamente, le aún más reconocimiento a Douglas en su momento. La historia fue criticada por sus “altos niveles de violencia”, mas el propósito es demostrar la desesperación y la caída al vacío de una persona “normal”.
Un día de furia tiene varios elementos narrativos que nos recuerdan a Hitchock. El humor negro tan sutil que puede pasar desapercibido o recubierto de ironía, es una de esas características. La música es otra.
La banda sonora es perfecta y manipuladora, generando tensión y suspenso. Esta fue compuesta por James Newton Howard.
A la vez, algunas largas secuencias a una sola cámara ayudan a generar estrés en el espectador, siendo la intención para sentir un poco de lo que vive el protagonista y, al usar elementos cotidianos como el tráfico y el bullicio, provocar la empatía.
En este espacio hablamos acerca del comic Batman: The Killing Joke, en el que el villano, The Joker, desea llevar al comisionado Gordon al extremo, tratando de demostrar que tan solo basta con un mal día para convertir a la locura a la persona más cuerda.
La misma premisa se presenta en Falling Down, pues es la historia de un hombre relativamente ordinario que atraviesa por una muy mala racha. Un día que queda atorado en el tráfico, con el calor de Los Angeles, California, y “atrapado” con otros conductores bajo un puente, estalla.
William Foster (Douglas), abandona su auto en la autopista para emprender a pie el regreso a casa al lado de su hija y de su esposa.
El problema aquí es que, debido a antecedentes de violencia verbal y sicológica, Foster se encuentra divorciado de su esposa y con una orden de restricción que le impide ver a su hija. Mas eso no le interesa en el día del cumpleaños de su pequeña.
Como lo dice el título en español, la historia transcurre durante un día.
Por otro lado, vemos al sargento Martin Prendergast (Duvall), quien pasa su último día en el trabajo antes de su retiro. Posteriormente, se mudará con su esposa a otro lugar. Prendergast ha sido sometido toda su vida a los deseos de ella y, aunque la ama, no está seguro de querer cambiar de actividad ni de residencia.
Habiendo pasado gran parte de su tiempo en la oficina, Prendergast conoce el caso de un hombre coreano, dueño de una tienda de conveniencia que es atacado por un hombre vestido con camisa de vestir y corbata. Sin embargo, este no le roba, simplemente le recrimina los precios abusivos que tiene en su tienda.
Después de un altercado físico, el hombre le quita un bate de béisbol con el que el dueño lo iba a atacar y destruye parte de la tienda. Posteriormente, se va con una soda en mano, después de haberla pagado.
Varios incidentes se dan en un corto tiempo y Prendergast se da cuenta de que hay un patrón… se trata del mismo individuo, a quien no le interesa delinquir, sino que se encuentra en una cruzada idealista.
En el departamento, nadie toma en serio a Prendergast, por lo que decide investigar por su cuenta con la ayuda de su colega y amiga, la detective Sandra Torres (Rachel Ticotin).
Por su parte, Foster ha llegado al límite y pierde el poco equilibrio que le restaba.
Si bien The Killing Joke nos dice que tan solo basta con un mal día, lo cierto es que ese día es el equivalente a la última gota que derrama un vaso. Lo que vemos al inicio del filme es precisamente eso, el día en que todo revienta para Foster.
Fuera de la realidad, el hombre está dispuesto a llegar con su hija y su esposa, pase lo que pase.
Schumacher maneja la tensión perfectamente y nos mantiene en suspenso desde los primeros minutos. Falling Down es una película que nos telegrafía el final muy pronto y que se vale de algunos clichés (como el del policía en el último día de trabajo), mas esa es su intención. Sabemos lo que habrá de suceder y no hay nada para impedirlo.
Todo eso suma a la presión sobre la audiencia.
Al mismo tiempo, aunque sabemos que Foster es un tipo desequilibrado, la actuación de Douglas nos obliga a identificarnos con el personaje y a justificar sus acciones. Hasta cierto punto.
En ese tenor, la película no es moralista, mas no deja de enviar algunos mensajes válidos que podemos tener en cuenta.
El estreno de Un día de furia, fue el 26 de febrero de 1993.
Te presento otra gran película de Michael Douglas, El juego:
El padrino, con Robert Duvall y otros grandes:
Y Los muchachos perdidos, otra de las grandes obras de Joel Schumacher:



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