¿Por qué los datos son el petróleo del siglo XXI?
Los datos se han convertido en un recurso estratégico para desarrollar inteligencia artificial, tomar decisiones y competir en la economía digital, una capacidad que podría ser tan determinante como lo fue el petróleo para la economía industrial, sostuvo Óscar López Águeda, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública de España.
Durante una visita al Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, el funcionario planteó que el control de los datos y los algoritmos tendrá implicaciones económicas, políticas y de seguridad, por lo que defendió que los países desarrollen soberanía tecnológica.
La comparación con el petróleo parte de su papel como insumo. Los sistemas de inteligencia artificial necesitan grandes cantidades de información para entrenarse, identificar patrones y generar resultados. Por ello, quién obtiene, procesa y controla esos datos adquiere una ventaja en el desarrollo y aplicación de estas tecnologías.
“El petróleo del siglo XXI son los datos”, afirmó López Águeda, quien consideró necesario avanzar hacia una IA soberana y confiable que coloque a las personas en el centro de su desarrollo.
El ministro advirtió que la inteligencia artificial ya tiene aplicaciones en ámbitos como la ciencia, economía, política y actividades militares, por lo que su expansión plantea preguntas sobre quién controla la tecnología y con qué objetivos se utiliza.
Otro elemento central, señaló, son los algoritmos: las instrucciones y modelos que permiten a los sistemas procesar información y producir resultados. “Quien los domina, domina el mundo porque el algoritmo tiene sesgo”, dijo.
Por ello, López Águeda consideró necesaria una legislación que obligue a una mayor transparencia sobre los algoritmos, además de establecer mecanismos de regulación para su utilización.
Europa y Latinoamérica buscan espacio en la carrera por la IA
El funcionario español propuso una mayor cooperación entre Europa y Latinoamérica para desarrollar un ecosistema de inteligencia artificial competitivo, seguro y con reglas comunes.
Reconoció que ambas regiones quedaron rezagadas en la primera etapa del desarrollo de esta tecnología, pero consideró que todavía pueden ganar terreno mediante la democratización de su acceso, la adopción social y la cooperación.
El planteamiento apunta a reducir la dependencia tecnológica y aumentar la capacidad de los países para decidir cómo se almacenan, procesan y utilizan sus datos, especialmente ante el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial.
López Águeda sostuvo que países como México y España deben impulsar una gobernanza internacional de la IA que combine innovación con regulación, transparencia y protección de las personas.



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